miércoles, 22 de noviembre de 2017

de noche en el living room


Después de una peli de colegialas militarizadas y un laboratorio en un sótano abovedado de piedras con jeringas y cadenas para un licántropo con demasiados granos, se hace la luz y visito su bar y lo dibujo, así como a algunos parroquianos.

martes, 21 de noviembre de 2017

cita con el lissitzky en moscú


El Lissitzky, hombre renacentista de la vanguardia soviética, es el tema de una importante exposición en Moscú inaugurada la semana pasada. Es el primer espectáculo de este tipo en el país durante los últimos treinta años. Ambiciosamente organizada en dos lugares, el Museo Estatal Tretyakov y el Museo Judío Centro de la Tolerancia, y basada en un archivo de la obra del artista preservado contra viento y marea por Sophie Küppers, su esposa alemana, historiadora del arte y coleccionista, contiene 400 obras en exhibición.

Lissitzky pasó una parte importante de la década de 1910 y 1920 en Alemania, promoviendo el arte revolucionario. Cuando regresó a la Unión Soviética en 1925, dejó decenas de sus pinturas, fotografías, diseños arquitectónicos y gráficos. Se casó con Küppers en 1927, por lo que luego pagó un precio escalofriante. Tres años después de la muerte de su esposo en 1941, fue exiliada a Siberia como una extranjera enemiga, y las autoridades soviéticas confiscaron las obras de su colección. En julio de 2017, sus herederos ganaron una gran batalla en un tribunal alemán por una obra que había pertenecido a Paul Klee, que fue confiscada por los nazis en 1937 y vendida como arte "degenerado".
Tatyana Goryacheva, la curadora de Tretyakov, dice que Küppers vendió "parte de su archivo y casi 300 obras gráficas" al museo en 1959. "La colección incluye dibujos y bocetos de Prouns", así como "litografías, bocetos de proyectos arquitectónicos y de exposiciones, carteles y diseños de libros ", dice ella. También dice que mientras la exposición subraya el talento de Lissitzky, ilumina de igual modo "las interrelaciones entre el artista y las autoridades, el arte de vanguardia y la ideología totalitaria, un tema que inevitablemente surge en relación con el arte de la vanguardia rusa y soviética".

El Lissitzky
, Museo Estatal de Tretyakov, Moscú, hasta el 4 de febrero de 2018
El Lissitzky, Museo Judío y Centro de Tolerancia, Moscú, hasta el 18 de febrero de 2018

El Osario

lunes, 20 de noviembre de 2017

el peso

Las fieras han de trabajar al menos cinco días a la semana y tener una o dos jornadas de descanso para volver cada lunes a retomar sus obligaciones con cierto agrado. Han de considerar que su paso por esta tierra es transitoria y que lo mejor que pueden hacer por los demás es dejar algo útil tras de sí: un hijo, una fábrica, un recuerdo feliz. Y estas cosas solo se consiguen con buena voluntad y con un esfuerzo continuado. Sí, un esfuerzo... La palabra más significativa que conozco. El esfuerzo de levantarse todos los días con el sol para observar, a través del mosquitero, cómo los coches siguen circulando espaciadamente por la carretera. El esfuerzo de preparar plato tras plato para mantener la máquina en funcionamiento.

Pilar Adón en su relato La primera casa de la aldea, incluido en La vida sumergida. Galaxia Gutemberg 2017.

domingo, 19 de noviembre de 2017

el rodilla del paseo de las delicias

No me alienta llegar a una nave industrial sin recovecos llena de muebles iguales cuando necesito calor una tarde de domingo lejos de mi casa. Me gustaría encontrar lámparas de cristal que me absorbieran durante horas, muebles hechos con cariño, pasteles recién salidos del horno. Es en estas horas cuando más añoramos Portugal.

sábado, 18 de noviembre de 2017

uramaquis en el hong

Después de una despreciable tempura de verduras, nos llega una tanda de estos rollitos de sushi invertidos, un invento estadounidense que sustituye el crujir del alga nori por las explosivas huevas, con dos pescados y aguacates muy de nuestro gusto. El Hong es un restaurante chinojapo muy concurrido con precios populares en José Antonio Armona 12, de Madrid, con aspecto más japo que chino, pero con olor más a chino que a japo.

viernes, 17 de noviembre de 2017

mendigos de la calle mayor

Aunque de edad indeterminada, siempre pienso que son mucho más jóvenes de lo que parecen. Machacados por el sol, el frío, el tabaco y el alcohol, han envejecido prematuramente. Como en una obra de teatro, se mueven en su pequeño círculo, ignorando el mundo que les rodea. Ese mismo mundo que los ha ignorado. Están a un palmo de mí, pero no existo. Y no se debe a mi pretendida invisibilidad, no, es que vivo, con todo ese mogollón de humanos estúpidos que llaman ciudadanos, en un mundo paralelo.

jueves, 16 de noviembre de 2017

la plaza de ramales



La Plaza de Ramales es un pequeño espacio abierto y tranquilo junto a la Plaza de Oriente de Madrid, en el barrio de los Austrias. Fue José Bonaparte quien la amplió tirando la Iglesia de San Juan Bautista, del siglo XII, una de las más antiguas de Madrid, que daba nombre a la plaza. Esta iglesia tenía una capilla de la Orden de Santiago, a la que perteneció Diego de Velázquez y en la que posiblemente fue enterrado. Unas piedras recuerdan el lugar donde estuvo esta iglesia. El nombre actual viene de una batalla en esta localidad cántabra, de la Primera Guerra Carlista. En la placa de baldosines que la identifica aparece la figura de Velázquez, recordando que bajo su solado es muy posible que se encuentren los restos del pintor.

El edificio que vemos en el centro del dibujo es la casa-palacio de Ricardo Angustias, el resultado de una restructuración y ampliación de un edificio de viviendas para residencia de su propietario. De 1920 a 1922, el arquitecto Cayo Redón y Tapiz creó un palacete con dos plantas más, un torreón medieval entre terrazas y fachadas con murales y nuevos elementos externos como balcones, ventanas y ménsulas, hoy día bastante deterioradas. En el bajo se encuentra el Café de los Austrias, que utiliza parte de la plaza como terraza.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

casi tocando el guernica




Lo que más me impresionó del Guernica de Picasso, cuando pudimos verlo por primera vez en España, fue la violencia de los brochazos, los chorreones de pintura, los intentos fallidos de grafito; es decir: la lucha del pintor por encontrar la obra, ligada a la conmoción del bombardeo. Toda esta fórmula imperfecta, inacabada, ha sido campo trillado de la pintura desde entonces hasta nuestros días. Todo aquello que no aparecía en las pequeñas reproducciones que colgaban en las paredes de los estudiantes progres, puede verse al detalle, cerca cerquísima, en la página web que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía dedica a esta gran obra y que ha llamado Repensar Guernica, en una sección flipante que denominan Guernica Gigapíxel. Merece la pena la visita.

martes, 14 de noviembre de 2017

lunes, 13 de noviembre de 2017