viernes, 18 de agosto de 2017

jueves, 17 de agosto de 2017

las catacumbas de los capuchinos de palermo


En las afueras de Palermo, en Via Cappuccini, las catacumbas están situadas bajo un monasterio de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que fue originalmente un cementerio en el siglo XVI, y en el que los monjes excavaron criptas subterráneas. En sus orígenes las catacumbas estaban destinadas solamente para los frailes, pero ya en el siguiente siglo, y dado el éxito del costoso proceso de momificación que los monjes habían adquirido en sus viajes misioneros a América del Sur y África del Norte, las familias palermitanas pudientes solicitaron que sus familiares fallecidos fueran depositados en las mismas. Algunas personas describían en su última voluntad el atuendo con el que deseaban ser recordados, otras demandaban que sus ropas fuesen cambiadas regularmente.

Básicamente los pasos que llevan a la conservación de los cadáveres pasaban por mantener el cadáver en una cueva de piedra de tufo, extremadamente porosa, de ambiente muy seco para que el cuerpo “sudase” la humedad durante ochos meses, exponerlo posteriormente al sol para que se secase más y darles después una limpieza de vinagre. El primer cuerpo tratado de esta manera que todavía existe hoy fue el del hermano Silvestro da Gubbio que murió en 1599.

Las más de 2.000 momias de la catacumbas de los capuchinos en Palermo, están ordenadas por salas según su estatus en el mundo: hombre o mujer, sacerdote o profesional, niño o adulto. Existe incluso una cámara para las vírgenes. El panorama resulta notablemente grotesco y no solo por los gestos desencajados de las calaveras, también por las briznas de paja que escapan de los rellenos y las ropas apolilladas de otros tiempos.

En ellas está basada la famosa estampa en la que el genial dibujante y grabador holandés Maurits Corneliis Escher, tras un viaje por el sur de Italia, representa un grupo de sacerdotes momificados, dispuestos en hornacinas y con la sentencia “Ite, missa est“ (Idos, la misa ha terminado) bajo sus pies. En esta imagen, además de un extraordinario y tradicional memento mori (recuerda que morirás), algunos han querido ver un indicio cristalino de la filiación gnóstica y anticristiana del artista, patente en otros aspectos de su obra. Efectivamente, la leyenda sobre el final de la misa parece insinuar el fin de la religión católica.

El gobierno italiano prohibió la momificación en el lugar en 1881, aunque se realizó una excepción en 1920 para la niña de dos años Rosalía Lombardo cuyo cuerpo notablemente bien conservado adopta el sobrenombre de la bella durmiente. Fallecida en 1920, fue momificada a petición de su padre. El encargado de dicha tarea fue el químico Alfredo Salafia, que procedió a embalsamar el cadáver de la niña conforme a su innovadora y duradera técnica. Un reciente estudio con rayos X demostró que el cuerpo, incluidos los órganos, se encuentran en muy buen estado de conservación y con un grado de deterioro muy leve.

Recientemente un equipo de investigadores del Instituto de Momias y Hombre de Hielo de Bolzano (Italia) encabezados por el bioantropólogo Dario Piombino-Mascali ha tenido acceso a las notas personales de Alfredo Salafia, e incluso han podido hablar con descendientes directos del mismo para descubrir la técnica empleada por el embalsamador, que nunca desveló en vida. Ésta consistía en una mezcla de formol diluido en agua que actuaba como desinfectante y eliminaba a las bacterias, saturada en sales de zinc. También incluía alcohol, que junto el clima particularmente seco de las catacumbas podría haber secado el cuerpo de Rosalía y permitir de este modo su momificación; ácido salicílico, que evitaba la proliferación de hongos, y glicerina, que prevenía el excesivo secamiento de los tejidos corporales.

Merece la pena visitar el cementerio contiguo, con hermosos panteoness racionalistas.

miércoles, 16 de agosto de 2017

napoli sotterranea











El subsuelo de Nápoles nació con la ciudad, hace ya 5000 años. Los griegos retiraron gran cantidad de toba para muros y templos, y excavaron una serie de hipogeos funerarios. Los romanos construyeron, en la época de Augusto, un magnífico acueducto y las galerías cueva Cocceio y cueva Sejano.

A principios de 1600 la ciudad era tan extensa que el antiguo acueducto y un sinnúmero de aljibes no fueron capaces de calmar la sed. Así fue que en 1629 un noble napolitano rico, el Carmignano, construyó un nuevo acueducto. En el año 1900 se dejó de excavar para el suministro de agua, abandonando así una red de túneles y tanques de más de 2 millones de metros cuadrados que recorrían el subsuelo de la ciudad. El estallido de la Segunda Guerra Mundial y sus bombardeos, dieron nuevamente protagonismo al subsuelo, cuyas galerías se utilizaron como refugios antiaéreos y hospital militar. Luego se convirtió en un almacén para vehículos incautados. Los visitantes pueden verlos en el recorrido.

Actualmente, algunas de estas cavidades ya no son accesibles, pues se obstruyeron con escombros y otros residuos ilegales a través de los pozos que conectaban calles y edificios con el subsuelo, anulando de este modo su valor histórico y cultural.

Las rutas subterráneas son tres: una a pie a través de tanques y túneles, el recorrido de aventura, con una vela en balsa por el acuífero de aguas subterráneas, y la ruta de espeleología, equipado con el casco y el arnés para explorar los antiguos túneles acueducto subterráneo para llegar a los tanques, todavía parcialmente llena de agua y decorada con símbolos misteriosos.

Napoli Sotterránea
Dagospia
Abandonedography
Viaje a Nápoles 2016

martes, 15 de agosto de 2017

gloria a martín patiño


Se intuía que pasaría alguna cosa. Y pasó. Fueron días muy intensos, no dábamos abasto para rodar todo lo que teníamos que rodar. En Madrid, ¡donde nunca pasaba nada! Todo se transformó y la ciudad se llenó de alegría. Madrid dejó de ser Madrid.

Todo fue rápido, bonito, divertido. Nos lo pasamos muy bien, disfrutamos como locos. Sol era una plenitud total, inesperada. Una propina de la vida. Había vivido algo parecido otras veces, pero no igual.

emilio morote








El autor recibió el apoyo material y moral de nadie, el dinero de nadie y la información de nadie. Nadie le cedió un local para presentar sus libros. Nadie le ofreció un sitio para exponer sus opiniones literarias o de otro tipo. Nadie habló por él en parlamentos públicos. Nadie ensalzó su obra. Nadie. Por lo tanto, a nadie agradece el autor el pasmoso hecho de que "El reino de los cielos" haya llegado a las manos de los lectores.

Ninguna administración de ningún ámbito ha prestado jamás apoyo alguno al autor para que su obra llegue al público. El director de cierta biblioteca pública se niega repetidamente a comprar los libros de Emilio Morote, mientras destina anualmente miles de euros a la compra de tebeos japoneses.


Nadie enseñó a escribir al autor, que aprendió solo en su casa y en silencio. Ningún profesor de Literatura (esa fabulosa y horripilante extirpe de seres pegados a una tiza y que reciben la fuerza de un misterioso papel que lláman "título") le mostró a Emilio Morote cómo se escribe una novela. El autor, por lo tanto, no necesita que ningún licenciado de ninguna facultad de ninguna universidad de este país le diga si sabe o no sabe escribir. 

Emilio Morote, en la pestaña de su libro El reino de los cielos, autoeditado en agosto de 2013.

lunes, 14 de agosto de 2017

la partida de palillos en bolaños

Estandarte de Palillos.




La "Partida de Palillos" fue la más destacada unidad de voluntarios a caballo de entre las que levantaron pendón en 1833 por la causa de Don Carlos V de Borbón en Castilla la Nueva. Estaba dirigida por don Vicente Rugero y su hermano don Francisco, naturales de Almagro.
Pérez de Rada Cavaniles. “La Partida de Palillos y su Estandarte, 1833-1840”. La Voz. Círculo Carlista

Habían pertenecido al ejército en clase de comandantes de caballería; pero clasificados como tenientes, se retiraron a su casa de Almagro. En 1833 conspiraron, como muchos descontentos, y reducidos a prisión se sustrajo de ella don Vicente y levantó una partida. 
Antonio Pirala Criado. “Historia de la Guerra Civil y de los Partidos Liberal y Carlista”. 3ª edición corregida y aumentada con la historia de la Regencia de Espartero. Ed. Felipe González Rojas. Madrid, 1889-1891. Tomo 1, pág. 206. 

Su fama llegó a tal extremo que George Borrow, el célebre vendedor de biblias protestantes, expresó en su libro "La Biblia en España" su temor a “caer en manos de Palillos y Orejita”.
Félix Muñoz. Historia de Mestanza.

Palillos ha sido muy famoso. […] Palillos padre, don Vicente Rugero, era un viejo muy ladino. Tenía una partida muy bien organizada y muy militar. Ya lo creo. Y no piense usted que era fácil entrar en ella […] Para entrar en la partida se necesitaban muchas condiciones. Había que tener menos de treinta años, ser fuerte, buen caballista, estar acostumbrado a la vida del campo y no tener parientes ni amigos entre los cristinos […] los jefes podían ser más viejos. Al que entraba en la partida se le hacían muchas preguntas, y luego se iba a comprobar lo que había dicho, y si algo no resultaba cierto, no se le admitía […] Todos íbamos igual. Se llevaba calañés alto, de pana o de terciopelo negro, adornado con algunas carreras de botones, medallas, cintas rizadas y un plumerito negro. La mayor parte usaba patillas. Se vestía marsellés corto, guarnecido de cinco botonaduras de monedas de plata, pesetas o reales columnarios. 
Algunos jefes lucían doblillas de oro, y en vez de calañés, boina blanca o sombrero redondo con funda de hule. Se gastaba calzón corto, de pana o terciopelo negro; ancha faja para el puñal y los cachorrillos; polainas de cuero y zapatos de una pieza. En el arzón del caballo se ponían las pistolas y el trabuco […] Cuando Palillos se proponía sacar contribuciones en una comarca, dividía su caballería en partida de treinta a cuarenta hombres; ocupaban todos los lugares en un espacio de seis a ocho leguas cuadradas. Cada paisano debía suministrar todo lo necesario para un jinete y un caballo. Los pueblos se veían obligados a entregar a Palillos la misma contribución que pagaban al Gobierno de la reina. Entrábamos nosotros en un lugar, y lo primero, para que nadie tocase a rebato y diera señal de alarma, nos apoderábamos de la torre de la iglesia y poníamos en el campanario un centinela. El centinela observaba cuanto pasaba a larga distancia, y si veía algo tocaba la campana, y, según las campanadas, nos entendíamos. Era como la línea del telégrafo de señales del Gobierno. Así, don Vicente Rugero sabía con rapidez si aparecía el enemigo y por dónde.
Pío Baroja. “La Nave de los Locos”. Ed. Caro Raggio. Madrid, 1980. Págs. 283-285.

En febrero de 1837 se reunió un nutrido grupo de caballería perteneciente a la Partida en las cercanías de Granátula con el objeto de tomar el pueblo natal del general Espartero, siendo rechazados y sufriendo noventa muertos por las tropas del brigadier Mahy, quien hizo además fusilar con urgencia a seis prisioneros sobre el mismo escenario del combate. Posteriormente se decide atacar Bolaños, que sí caería rendida. 
Pérez de Rada Cavaniles. “La Partida de Palillos y su Estandarte, 1833-1840”. La Voz. Círculo Carlista

Atacó a los nacionales de Bolaños, estrechándolos de tal manera, que conociendo ellos lo inútil de su resistencia rindieron las armas confiando en la jenerosidad (sic) de sus contrarios; pero Palillo, luego que los tuvo en su poder los sacrificó, vengando en ellos el revés que había sufrido en los campos de Granátula. Este acto de inhumanidad, del que también daban frecuentes ejemplos los del bando opuesto, fué causa de que Palillo no se apoderase de muchos pueblos, que se hubieran entregado facilmente, á no tener la misma suerte que los nacionales de Bolaños; por esa razón los nacionales se defendían desesperadamente y preferían morir con las armas en la mano, más bien que entregarse á merced de sus enemigos. Serían un total de 25 los milicianos nacionales fusilados por Palillos en Bolaños, incendiando los días siguientes el pueblo de Brazatortas y continuando hacia Torremilanos donde venció a las fuerzas del capitán Estela, pasando por las armas 20 prisioneros.
D. R. Sánchez. "Historia de Don Carlos y los principales sucesos de la Guerra Civil de España. Imp. de Tomás Aguado y Compañía. Madrid, 1844. Tomo I. Pág. 313.

Situación de la Hoya de los Muertos, muy cerca de la ermita de Ntra. Sra. de las Nieves.


El 4 de Febrero, y desde tiempo inmemorial, se celebraba el Día de la Ánimas. La hermandad de la Ánimas, pedía limosnas por el pueblo, que consistía principalmente en mercancías en especie que ese día eran subastados en la plaza frente a la iglesia. Con el dinero obtenido se sufragaban las misas y funciones celebradas en honor de las ánimas.
Tras los fusilamientos del 3 de febrero de 1837, se celebró el Día de las Ánimas el día 3, pasando al 4 la fiesta de San Blas, vendiéndose en la plaza todo tipo de frutos dulces como garrapiñadas, almendrillas, turrones, frutos secos, etc Y estableciéndose tradiciones tan bolañegas como la de echar la “pañolá” , que consistía en llevar un pañuelo de hierbas de todos estos frutos, atándolo por los picos y regalándolo, los mozos, a sus novias.

Web del Ayuntamiento de Bolaños de Calatrava.

domingo, 13 de agosto de 2017

sábado, 12 de agosto de 2017

viernes, 11 de agosto de 2017

el diario de jack el destripador

Un grupo de investigadores británicos cree haber desvelado la verdadera identidad de Jack el Destripador gracias a un diario de la época descubierto hace 25 años. Las memorias pertenecen a un mercader de algodón de Liverpool llamado James Maybrick, que confiesa en 9.000 palabras el asesinato de cinco mujeres en Whitechapel y de una prostituta de Manchester. El texto, que corresponde al año 1888, termina con la siguiente declaración: “Doy el nombre por el que todos me conocen, para que la historia pueda saber lo que el amor hace con un caballero. Verdaderamente, Jack el Destripador”.

Desde su publicación en 1993, los investigadores especialistas en el caso, liderados por Bruce Robinson, han estudiado el volumen a fondo al dudar de su autenticidad, hasta que ahora han encontrado pruebas convincentes que confirmarían que el texto es real. El diario fue presentado por un vendedor de antigüedades llamados Mike Barret, el cual afirmó que obtuvo el diario a través de una amigo de la familia llamado Tony Devereux. Este último, murió poco después de habérselo entregado, sin poder confirmar la procedencia del diario, cosa que hizo dudar más a los investigadores sobre su autenticidad.

Según Robert Smith, el escritor que publicó las memorias sobre el caso en su momento, fueron tres trabajadores de una empresa eléctrica llamada Portus & Rhodes Ltd, y no Tony Devereux, los que encontraron el documento mientras hacían una renovación en una enorme casa situada en el suburbio de Merseyside en Aigburth (Liverpool) en la que habría vivido MayBrick. Los operarios fueron los que encontraron el documento y contactaron con Mike Barret, que era por entonces un personaje conocido en los bares de Liverpool.

El mismo día en que Barret recibió el diario, se puso en contacto con la agente literaria Doreen Montgomery. Tras la publicación, muchos han dudado de la autenticidad de las memorias al pensar que podría haber sido Barret el propio escritor. Esta teoría adquirió más sentido cuando el mismo Barret, en 1995, afirmó en una confesión jurídica haber escrito todo, aunque posteriormente se retractó de la confesión. Smith señaló que Barret no sería capaz de hacer una falsificación tan sofisticada en la que aportaba muchos detalles que solo podrían ser señalados por el propio asesino. Siempre ha mantenido la teoría de que fue escrito entre 1888 y 1889, poco antes de que James Maybrick muriera. La mayor evidencia es que, según las investigaciones de Smith, los tres electricistas encontraron el documento en la habitación dónde dormía el presunto asesino.

jueves, 10 de agosto de 2017

cosecha diaria (58)



De los tomates más ricos que encontré en el mercado, seleccioné uno de ellos y lo hice rodajas. Las de la parte central del tomate, las puse sobre un lecho de sustrato en una caja de porexpan de esas que tienen en las pescaderías, debidamente agujereado su fondo, y luego cubrí con una capa más de sustrato, que mantuve húmedo regándolo con frecuencia. De las semillas que allí había, salieron pequeñas plantitas, que más tarde puse en macetas pequeñas y después en la tierra enriquecida con sustrato, humus y algo de estiércol de oveja en el invernadero, pues ya serían tardíos. Largo tiempo crecieron sin dar ningún fruto, lo que me hizo pensar que eran estériles. Pero aguanté y seguí regando. Y aparecieron unos tomatitos verdes diminutos. Ahora el invernadero parece una selva con matas que superan los dos metros de altura, sobrepasando y tapando la estructura que los sujeta, y empiezan a colorearse los tomates, aunque con características diferentes del padre: surcos menos profundos, más grandes y piel más fina. Quizás se deba a que el origen de este tomate viene de una selección artificial del tomate tradicional de la Vega de Almería. O simplemente que la variedad sea muchamiel, y no raf como anunciaba el frutero, que es menos rugoso, necesita de altas temperaturas y fuerte luz, la planta no para de crecer hasta la llegada del frío y no necesita la salinidad del agua que pide el raf.