martes, 24 de junio de 2014

los cuadernos de luis scafati




Pienso con imágenes, a veces en un cuaderno de apuntes, dejo que fluya lo que despues será , tal vez materia para otro trabajo.







Estos dibujos salen de un cuaderno de apuntes, son la cocina, los hago sin un fin especial, solo dejo que aparezcan, son una especie de pensamiento gráfico, puedo pasarme una tarde haciendo páginas y páginas hasta que me siento livianito.
Trabajo con lo que tengo a mano, un lápiz, una birome o un carbón como en este caso.
Son una manera de estar solo, de meditar. Mientras tanto voy envejeciendo, me crecen pelos en la barba, crecen las uñas, una cana nueva aparece en mi cabeza y allá lejos la parca afila su guadaña...





En un viejo cuaderno de contabilidad dibujo como quien recibe una misteriosa serie de mensajes cifrados de algún lugar de la memoria.








Sin esto, este deambular por papeles dejando que aparezca lo que debe aparecer, tal vez mi vida perdería su originalidad creadora y se tornaría en un procedimiento mecánico que sólo serviría para moler carne y hueso, sin alma.
Es por eso que amo estos cuadernos, son mi cocina, de acá salen los trabajos elaborados que alguna vez golpearon la puerta de tus sentidos.






Las páginas de mis cuadernos están llenas de sorpresas.
A veces son dibujos que surgen por el gusto de tener un lápiz y una sanguina en la mano, aparecen formas que vienen de lugares ignotos y quizás nunca mas encuentre en mi camino, ahí están.









El año nuevo es una réplica de aquella época en que empezaba un cuaderno nuevo.
Ahí estaba, impoluto, como una promesa, al lado del anterior, maltrecho y desvencijado, con manchas de tinta, borrones y raspones. Otra oportunidad para ser mejor.




Al lado de una planta nuclear o un submarino atómico, mis fantasías concretadas en estos pequeños cuadernos o en papeles que el tiempo comenzó a desgastar, son casi nada. Apenas el sueño de un sueño. No son tan útiles como tu cepillo de dientes o el colectivo 126, pero ahí están.






Siempre me acompaña uno de estos cuadernos, donde busco ideas, pruebo formas, pienso dibujando...despunto el vicio.






Algunos lo llaman “libro de artista”, prefiero decirle laboratorio.
En este cuaderno, que vengo trabajando desde hace años, hago mis experiencias, me dejo llevar por lo que sale, a veces el mismo material: témpera, lápiz, tinta, o acuarela es quien me propone el camino.
En estas páginas encuentro mucho de lo que después serán ideas gráficas que ilustran un libro.
Dibujo como quien juega, un solitario juego mientras transcurre el tiempo sin que lo sienta. Un vicio mas.
Este es mi vicio, el extraño placer de dibujar. Mi nirvana privado.
Los voy construyendo lentamente, sin un plan previo, como antiguamente se hicieron algunas catedrales.



Imágenes y textos cogidos de su blog.

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