jueves, 29 de enero de 2015

mapuches














El pueblo mapuche es y ha sido siempre una de las etnias originarias más importantes de Chile, tanto por su peso social y demográfico como por su fuerte sentido de identidad cultural, que ha encontrado históricamente formas de resistencia y de adaptación a la dinámica del contacto fronterizo con españoles y chilenos.
Asentados históricamente entre los ríos Itata y Toltén, en la zona centro-sur del país, y emparentados lingüísticamente con sus vecinos picunches y huilliches, los mapuches presentaron una encarnizada resistencia a la dominación española durante todo el siglo XVI, hasta el punto de expulsar definitivamente a los castellanos de su territorio, luego de la gran rebelión que duró desde 1598 a 1602. La Guerra de Arauco se prolongó toda la primera mitad del siglo XVII, decayendo luego de la última gran rebelión mapuche de 1656, fecha desde la cual las relaciones fronterizas se distendieron y se produjeron importantes transformaciones sociales en la familia mapuche, fruto de su expansión a las pampas argentinas y la intensificación del comercio entre éstos y los criollos. 
Los mapuches debieron resistir durante todo el siglo XIX la intensa presión de las nuevas repúblicas de Chile y Argentina, que a través de respectivas campañas militares ocuparon la región. La integración de la Araucanía al territorio chileno en 1882, provocó el derrumbe de toda una sociedad que había encontrado la manera de adaptarse a siglos de lucha y contacto fronterizo. Los mapuches fueron confinados en territorios delimitados por el Estado, cerrándose el tránsito entre Chile y las pampas argentinas y obligándolos de esta manera a convertirse en un pueblo campesino y a habitar tierras de mala calidad entre la zona costera y la precordillera andina. La conformación de grandes latifundios a partir del remate de llamadas "tierras baldías", por parte del Estado, agravó la situación, creando una estructura agraria fuertemente desigual, a la vez que se sumaron, durante la primera mitad del siglo XX, las exacciones y estafas a comunidades mapuches, que vieron mermadas gran parte de sus tierras. El crecimiento demográfico y la contracción de las tierras comunales, dio inicio a una intensa corriente de migración campo-ciudad, lo que ha llevado a que hoy más de la mitad de los mapuches chilenos vivan en las ciudades.

El vestuario de la mujer mapuche esta constituido por su vestido llamado "küpam", su rebozo, "chamal" y su faja, "trarüwe". A comienzos del siglo XX, se incorpora el delantal y la blusa como parte fundamental de su apariencia. Destaca la faja por técnica y el complejo contenido de sus diseños, que envuelve firmemente la cintura de la mujer sobre el vestido, otorgándole una estética ceñida, que sugiere ocultando gran parte de su cuerpo.

El vestuario masculino lo conforman fundamentalmente el "chiripa" que hace las veces de pantalón; el "trarüchiripa", faja que los sujeta en la cintura y la manta llamada "makuñ". Antiguamente los hombres de edad usaban el "chamal", paño cuadrado rectangular que se envolvía en torno a la cintura cubriendo las piernas. A fines del siglo XIX comienzan a vestir el pantalón y la chaqueta occidental, complementado con el uso del sombrero. La prenda masculina principal es la manta. Este textil, en uso en la actualidad, le otorga al hombre una estética envolvente y amplia. Sus diseños y colores son depositarios de delicados códigos simbólicos que se relacionan con el territorio y el linaje. Es la prenda textil mapuche por excelencia, donde se pone en evidencia la habilidad y creatividad de toda maestra tejedora.

Memoria chilena. Biblioteca Nacional de Chile

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