viernes, 20 de noviembre de 2015

denisovanos

Los denisovanos son la única especie humana –o animal— que se ha descubierto por el genoma de un hueso minúsculo: una sola falange de un solo dedo de un solo niño, hallada en 2008 en la cueva de Denisova, en las montañas Altai del sur de Siberia. La especie se enriquece ahora con otros dos individuos de la misma cueva, representados por dos muelas y por sus dos genomas correspondientes.

Los denisovanos son una especie hermana de los neandertales, es decir, coetánea y descendiente de un ancestro común relativamente reciente (lo que en este contexto puede significar un millón de años). Y hay otro paralelo que la genómica reciente ha establecido: los ancestros de los europeos modernos se cruzaron con los neandertales, y los ancestros de los asiáticos modernos se cruzaron con los denisovanos.

Curiosamente, el mayor porcentaje de ADN denisovano en los humanos actuales no se da entre los asiáticos continentales (solo un 0,2%) ni en sus descendientes los indios americanos (mismo porcentaje), sino entre los pueblos nativos de Oceanía, incluido el enjambre de islas polinésicas, que conservan un 5% del genoma denisovano. Este es un porcentaje similar al que los europeos conservan del ADN neandertal. El significado de estas mezclas genómicas no se comprende bien, por el momento, salvo que revela que hubo sexo, aunque no mucho, entre los humanos modernos y los primitivos.

Los denisovanos existieron, y lo hicieron durante mucho tiempo. Los tres únicos individuos conocidos hasta ahora proceden de la misma cueva siberiana, pero el hecho de que tuvieran sexo con los asiáticos modernos, y de que su mayor legado genético esté presente en las poblaciones de Oceanía, augura una extensión geográfica más ambiciosa que la de esos fríos parajes esteparios.

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