martes, 15 de agosto de 2017

gloria a martín patiño


Se intuía que pasaría alguna cosa. Y pasó. Fueron días muy intensos, no dábamos abasto para rodar todo lo que teníamos que rodar. En Madrid, ¡donde nunca pasaba nada! Todo se transformó y la ciudad se llenó de alegría. Madrid dejó de ser Madrid.

Todo fue rápido, bonito, divertido. Nos lo pasamos muy bien, disfrutamos como locos. Sol era una plenitud total, inesperada. Una propina de la vida. Había vivido algo parecido otras veces, pero no igual.

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